Parte Social

¿Cómo mejorar la comunicación dentro de las pequeñas sociedades a las que perteneces?

El humano que vive en múltiples sociedades

Los humanos somos seres sociales, por lo cual, constantemente, creamos sociedades pequeñas con reglas y culturas propias que nos permiten relacionarnos con los demás miembros dentro de un marco que facilita la diversión, la comprensión y la compenetración en conjunto. O, simplemente, nos adherimos a pequeñas sociedades preexistentes, puesto que a veces es la única manera -o la más fácil- de conseguir objetivos comunes y/o personales.

Sea como sea, y dada la premisa anterior, los humanos nos hemos válido de distintos modelos sociales para el desarrollo de distintos propósitos, incluidos el ocio. Ponte a pensar, estás en tu casa con tu familia, y mientras estás con ellos dentro de los reconfortantes y protectores muros del hogar, la forma de interactuar, las reglas por las que se rigen y otros elementos son aceptados y compartidos por todos los miembros de tu familia, pero muy probablemente no sean utilizados -ni compartidos- con personas externas a esa relación. Sales de casa para entrar en otras pequeñas sociedades como lo son las de tus amigos, las de tus compañeros de estudio, de entrenamiento, de trabajo, entre otras, a cuyos preceptos sociales te has adaptado previamente y cumples a cabalidad cada que te juntas con ellos.

Siempre he pensado que las relaciones humanas nunca se han basado en la igualdad, tenemos la necesidad innata de liderar o de ser liderados sin que eso signifique algo malo. Puede que en la relación que tenegamos tú y yo, hoy lideres tú y mañana lidere yo dependiendo de las circunstacias y las necesidades de la situación, por ejemplo si cocinamos algo juntos y tú sabes más de ello que yo, es normal que yo me subordine y me deje guiar, por otra parte si estamos escribiendo algo en conjunto y yo tengo más pericia en ese campo, es probable que ahora sea yo quien lidere.

Muchas de esas pequeñas sociedades a las cuales nos afiliamos tienen sus propias normas que permiten que exista una jerarquía desdibujada, como las de tus relaciones personales donde el liderato puede pasarse de persona en persona con facilidad. Mientras que en otras a las que también pertenecemos esa jerarquía es muy marcada y estricta, por ejemplo las organizaciones del tipo que sea, como las empresariales, donde se requiere de ciertos protocolos para obtener ese liderato.

La vida en sociedad dentro de la organización

Las organizaciones son entidades que persiguen objetivos con y sin ánimo de lucro, las cuales están compuestas por humanos que hacen posible la consecución de sus objetivos haciendo que esa misma agrupación sea la creación de una pequeña sociedad donde coexisten distintos cargos que van desde los más operativos hasta aquellos en el nivel directivo. Dentro de las organizaciones podemos encontrar las empresas, los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, las fundaciones, entre otras.

En algunos casos ingresas a las organizaciones por decisión propia como voluntario, en otras eres adquirido por medio de un contrato de la índole que sea, y en otros casos tú eres quien las crea.

Cuando entras a una organización, lo haces en una posición jerárquica determinada por encima y/o por debajo de miembros que ya hacen parte de la misma, lo cual te da ciertas responsabilidades y privilegios que tú aceptas y que los demás miembros reconocen como válidos también. Pero no sólo se trata de eso, también hay una cultura y unos preceptos sociales no escritos que poco a poco vas absorbiendo conforme te impregnas cada día que vives dentro de esa pequeña sociedad hasta que se vuelven naturales dentro de ti.

Esta estructura social está preestablecida -o debería estarlo porque de lo contrario esa organización corre el riesgo de convertirse en una torre de babel social con bases endebles-, lo cual facilita la adhesión a nuevos miembros y, además, embelesa a todos sus miembros para que persigan el mismo gran objetivo común a la vez que estos satisfacen sus propios objetivos personales en el camino. Dicho en otras palabras, la organización es una pequeña sociedad cuyas estructuras se basan en el orden para que pueda funcionar.

Los tamaños de esas estructuras organizacionales varían yendo desde las más pequeñas (una sola persona), hasta las más grandes (cientos o miles de miembros). Entre más pequeña sea, más flexibles tienden a ser las posiciones en la jerarquía, y entre más grandes sea, más rígidos suele ser su modelo jerárquico.

La desventaja comunicativa de la sociedad organizacional

Lo interesante -sobre todo en las organizaciones que ya tienen cierto tamaño considerable- es que dentro de cada posición en la jerarquía hay un estilo de comunicación distinto, donde la información, al igual que su entrega, tiene matices que cambian dependiendo en la dirección en la que esta vaya, hacia arriba, hacia abajo o hacia los lados. Por ejemplo, la forma en la que hablas sobre las situaciones de tu trabajo con tus compañeros es, probablemente, muy distinta a cómo se la comentas a tu superior directo y/o a tus subordinados.

La falencia del estilo de comunicación es que, dentro de esos matices cambiantes, mucha de la información no llega cómo el emisor quisiera que llegara por la misma rigidez que existe en el modelo y por otros aspectos intangibles como el hecho de caer bien o mal a una persona, entre otros. Por ejemplo, si con tus <<iguales>>, o sea tus compañeros del mismo nivel, sucede algo que consideran que es por culpa de un superior, ¿cuán fácil es para ti y para ellos comunicarlo sin temor a que ese superior tome represalias o que no suene políticamente correcto?

Si bien muchas organizaciones generan mecanismos y espacios para que la voz que va desde el último eslabón, hasta la que va en la punta sean escuchadas, esta desventaja hace que el comportamiento no siempre sea el auténtico sino uno más de etiqueta y que parte de la información no llegue o sea transmitida de una forma distinta que no deje entrever todo lo que se quisiera transmitir.

Claramente, dentro de toda organización, al igual que a cualquiera de las pequeñas sociedades a las que perteneces a nivel de relaciones personales, existe información que muy pocos conocen y que no se le puede divulgar a todos los miembros porque crearía conflictos, no sería eficiente u otras razones. Lo importante es que entendamos que esta brecha comunicativa puede traernos ventajas en algunos momentos, por ejemplo imagina que una empresa está en una situación económica difícil y uno de los jefes debe ir a motivar al equipo de ventas, ponte en el lugar de este superior y piensa qué sería mejor: ¿contar la verdad o dar un discurso de un futuro esperanzador -que no implica que sean mentiras-? La respuesta te la dejo a tu criterio.

¿Qué hacer ante eso?

Hace dos párrafos vimos que hay organizaciones que trabajan en el desarrollo de mecanismos que fomenten una comunicación más abierta entre sus miembros, por lo pronto aquí van dos ideas de las cuales hacer uso para mejorar esa parte de la organización y que también son aplicables para mejorar la comunicación dentro de tus otras relaciones sociales:

(1) Anonimato

Una de las cosas que retienen a las personas de decir las cosas por completo como les gustaría hacerlo es el tipo de consecuencias que acarrearían de hacerlo así. En un caso extremo, si tú supieras información que puede ayudar a desmantelar a una banda de terroristas que tienen azotada a una población, pero la única forma de hacerlo es públicamente, ¿lo harías?

Obviamente, dentro de una organización es casi seguro que no haya un terrorista que tome venganza contra ti o los tuyos por contar la información que sabes, pero si existe una pequeña posibilidad de que las personas afectadas por tu información intenten vengarse de ti haciéndote las cosas más difíciles en tu día a día. Aunque el hecho de que pase esto último vaya en contra de los distintos códigos de comportamiento de innumerables organizaciones, existen mínimas posibilidades de que suceda, pues recordemos que estamos hablando de humanos, o sea seres emocionales, y no todo lo que hacen es lógico o maduro.

Dado lo anterior, si las organizaciones crean un mecanismo donde las personas puedan transmitir cierta información sin temor a que los demás lo sepan, probablemente se aumentaría el rango de información que se mueve dentro de esa pequeña sociedad y se puede aprovechar mejor.

Un ejemplo de esta aplicación es poner un formulario de encuesta de Google donde la persona no tenga que poner datos que revelen su identidad, pero que sí tenga campos donde pueda poner la información que proporciona además de su justificación que la sustente preferiblemente.

(2) La Purga

En la película de La Purga, Estados Unidos establece que dentro de un periodo de 24 horas se permita la ejecución de todos los crímenes posibles sin repercusiones legales o penales. Como siempre, la realidad supera la ficción, y encontramos en Bolivia un ritual llamado Tinku en el que varias comunidades del departamento de Potosí se reúnen cada 3 de mayo todos los años para realizar unas danzas y combates físicos entre ellos para derramar sangre humana que servirá de ofrenda a la Pachamama para que esta bendiga los cultivos.

Sé que puede sonar a que estas comunidades puedan ser violentas, pero todo lo contrario, son muy pacíficos los demás días del año, ya que cuando una sociedad dispone de mecanismos de desahogo aceptados por todos, las personas tenderán a acudir a ellos antes que otra cosa no aceptada. Así pues, si tú y yo celebráramos el Tinku y yo te hiciera algo malo, tú no te vengarías de mí sino que esperarías hasta el 3 de mayo para que los dos entremos en un combate físico y <<cobres tu venganza>>, mientras ambos hacemos uso de un evento que compartimos y aceptamos socialmente.

Ahora bien, con esto no estoy diciendo que en la organización tengan que pelear entre todos a los golpes ni nada por el estilo, pero sí se puede crear un espacio cada determinado tiempo donde todos los miembros participen, sin importar su posición en la jerarquía, y puedan tanto escuchar como comunicar las cosas sin miedo a ningún tipo de repercusión o censura.

Pensamientos finales

Como seres humanos y sociales que somos, nos vemos inclinados a crear nuestras propias sociedades y a afiliarnos a otras, ya que así podemos cumplir nuestros objetivos haciendo uso de nuestras redes de contacto, como cumplir con nuestras necesidades sociales pues nuestra parte del cerebro que se activa cuando sentimos dolor físico también se activa de la misma manera cuando nos rechazan socialmente.

La idea central de todo esto es que te rijas siempre con la máxima de que, sea donde sea que llegues, vas a aportar valor y vas a dejar las cosas y a las personas mejor de lo que te las has encontrado.


Querido lector, felicitaciones y gracias por haber llegado hasta este punto. Espero que las pequeñas sociedades a las que perteneces te permitan el desarrollo de tu persona. En caso de que tengas preguntas, aportes, opiniones u otros, deja todo eso en los comentarios. Y si consideras que lo que has leído acá puede servir para mejorar las pequeñas sociedades a las que pertences, comparte este artículo con ellas. Hasta una próxima publicación.

Ser Insoslayable

Jean Pierre B.

contacto@serinsoslayable.com

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