Parte Espiritual

Conecta con los tiempos del verbo a tu favor [Reflexión]

Escrito por Ivan Ortegon.

Hay una sola cosa que no podemos borrar de nuestra vida por más que queramos, la cual el pasado que hemos vivido. Detrás de cada ser humano existe una historia escrita por lo que alguna vez fue su presente, en la cual podemos adentrarnos por medio del extenso mundo de los recuerdos, los cuales nos permiten validar la información que hace parte de nosotros y nos define, por ejemplo nuestros amigos del colegio, la universidad en la que nos graduamos, los lugares que no esperábamos que existieran en el mundo ya que nos hemos dado cuenta que viajando podemos aprender más sobre el arte de vivir apasionadamente de una forma en la que no lo podríamos hacer dentro de un aula de clase, etc.

Por esa razón, el pasado es el sitio donde se encuentran los momentos más memorables de nuestra vida, momentos tales como ese primer beso que dimos, además de las emociones que alguna vez sentimos y que aún puede que nos embelesen con sólo recordarlas, por ejemplo la inmensa fascinación y curiosidad de haber estado enamorados.

Pero, por sobre todo, en el pasado se encuentra todo aquello que no podemos cambiar, como lo son nuestros hijos y nuestros abuelos, entre otros seres y eventos irreemplazables. Imagina que nuestro pasado es un poder que se nos dio para que evitemos el inmenso daño que -probablemente- día a día nos hacemos, pues solo con el presente no es suficiente para darnos cuenta de cómo desperdiciamos el recurso no renovable más importante que está bajo nuestro control: el tiempo.

Ahora, quiero que pensemos por un momento en cada uno de los tiempos verbales (pasado, presente y futuro), para que así podamos comprender cómo hacen los grandes hombres para conectar positivamente con cada uno de ellos.

(1) Pasado

Tal como lo veíamos párrafos atrás, el pasado es inamovible y cualquier cambio en él es imposible, pues lo hecho, hecho está. En caso de que queramos acudir a él para generar un futuro mejor, debemos tomar consciencia de que el único vehículo para ello se encuentra en nuestro presente, claro que más que saber que hacer con ese tiempo, debemos enfocarnos más en qué calidad de pensamientos nos estamos enviando, pues la acumulación de nuestros pensamientos en el ayer son el resultado de los pensamientos que tenemos el día de hoy, y -en caso de no hacer nada al respecto- probablemente serán los mismos pensamientos que tendremos el día de mañana.

Si quien eres y lo que tienes ahora no te hace feliz, entonces no te puedes permitir seguir teniendo ni siendo el mismo durante más años. Cuando recurres a las memorias del pasado con el único propósito de quejarte, te conviertes en una victima de este sin que te des cuenta, así que te pregunto ¿conoces a alguien que recurriendo constantemente a quejarse de aquello que ya pasó, ha cambiado en algo? La pregunta parece obvia, pero lo que es aún más obvio es la respuesta: no.

Es prácticamente imposible que se escriba sobre la historia de un hombre de éxito y diga que él/ella haya logrado lo que logró gracias a sus quejas. De modo que, la invitación que quiero hacerte es clara, coge de tu pasado las herramientas que te sirvan para trabajar y mejorar tu presente sin recurrir a ser un quejumbroso constante.

Presente

Erróneamente, hemos aceptado una percepción eterna de la vida, o por qué crees que seguimos dejando para mañana aquello que podríamos hacer hoy. Esto puede sonar cliché, pero a veces el sentido común suele ser el menos común de los sentidos, por eso optamos más por lo que nos hace daño que por lo que nos vendría bien en ciertas ocasiones.

Para entenderlo mejor haz el siguiente ejercicio, observa como los cigarrillos o la cerveza se venden por montón gracias a una maquinaría comercial que premia el placer del corto plazo mientras sacrifica el bienestar del largo, y eso me sorprende bastante ya que en los sitios donde son expendidos estos productos hay una asistencia masiva, mientras que en espacios dedicados a la salud, como un parque, están solos.

Por consiguiente, deja de pensar que somos inmortales. Recuerda que el presente es el único vehículo para dirigirte al futuro, como también es el único para escribir tu pasado. Teniendo en cuenta la modificación de nuestra manera de pensar aquí conviene más nuestra manera de ejecutar, debemos estar analizando permanentemente si debemos cambiar o no lo que hacemos dependiendo de los resultados que estemos obteniendo.

Futuro

Hay mucho de verdad en esta frase anónima sobre este momento del tiempo:

“La fe es la semilla pura del cual está hecha el futuro”

Anónimo

Debes creer que todo aquello que pasa por tu mente en el presente se hará realidad, debido a que estás trabajando con pensamientos nutritivos, tal cual como lo haría un arquitecto con las acciones de un ingeniero dirigidas a la construcción de la mayor obra maestra que deseas para ti, pues necesitas de llenarte de mucha fe en todo lo que puedes ver con el ojo de tu mente.


Querido lector, gracias por haber llegado hasta acá. Espero que puedas tomar lo mejor del pasado, disfrutar el presente y dirigirte hacia un mejor futuro. En caso de que tengas preguntas, aportes, opiniones u otros, deja todo eso en los comentarios. Y en caso de que consideres esto que has leído es valioso, entonces te invito a compartir este artículo en tus distintas redes sociales. Hasta una próxima publicación.

Ser Insoslayable

Ivan Ortegon

contacto@serinsoslayable.com

+57 3192052302

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