Parte Espiritual

Las emociones definen tu vida [Reflexión]

Escrito por Ivan Ortegon

En tu día a día puedes reconocer y sentir emociones tales como el enojo, además de acostumbrarte a que es normal que si hay algo que te disgusta o no te cuadra con la forma en la que ves las cosas, llegues a sentirte enojado, de la misma forma que te puede llegar a parecer <<normal>> sentir aburrimiento si la conversación se ha tornado lineal y monótona. Pero esto no puede estar más lejos de la verdad, pues fue una programación a la cual fuimos inducidos colectivamente para que creamos que debemos elegir de esa forma circunstancialmente.

Sin embargo, lo que te vamos a compartir ahora te va a poner frente a una idea poderosa, la cual es que la sumatoria de emociones negativas da como resultado una vida desperdiciada que no sería más que una definición perfecta de la antítesis del éxito y de la auto-realización.

Echémosle un vistazo a las dos caras de la teoría de la motivación. En su cara más ancha es donde se encuentran las personas que sólo se preocupan por cubrir sus necesidades básicas, es decir, día a día el ojo de su mente está puesto en el foco de los afanes de lo urgente, por lo que no es raro que aquí las emociones inherentes sean en su gran mayoría negativas, diciéndose a sí mismos un enorme <<no>> en cuanto a su felicidad prolongada, ya que para ellos es más fácil reemplazar la <<S>> de sueños por la <<S>> de supervivencia.

En cuanto a la otra cara, o sea su lado más angosto, encontramos a las personas auto-realizadas, aquellas quienes no dejan de tener problemas como todos los demás, pero se destacan porque eligen cómo sentirse. Ellos hacen el cambio de emociones automáticamente, así pues si ellos desean elegir sentirse bien ante cualquier situación, se preguntan ¿qué debo hacer para lograr ese cambio?

Ahora quiero que pienses en el idioma que más te apetece aprender y que centres tus pensamientos en su proceso de aprendizaje. Naturalmente te va a costar pronunciar las primeras palabras, e incluso te tome meses antes de poder escribir tu propio texto; claramente todo este proceso lo haces de forma consciente, y gracias al acto de la repetición irás reteniendo las nuevas ideas hasta llegar a un punto donde vas a fluir hablando y escribiendo sin siquiera esforzarte. Tanto en este ejemplo analógico, como en el control de nuestras emociones sucede exactamente lo mismo, pero para cambiar la naturaleza de estas últimas debemos adentrarnos en el mundo de los pensamientos en donde se originan. Simplemente, sería absurdo decir que mañana hablarás otro idioma del que hasta hoy no sabías nada porque requieres practicar por horas hasta perfeccionarlo, lo cual ocurre igual con tus emociones, pues si llevas años pensando, y por efecto sintiendo, de la manera incorrecta, entonces deberás invertir horas y horas pensando conscientemente sobre ellas, tal como lo harías cuando aprendes un idioma, y así empezarás a desequilibrar la balanza de tus emociones para ponerla más a tu favor.

No tenemos el poder de cambiar el clima o el tráfico, pero con lo que sin ninguna duda contamos es con nuestra manera de pensar. Segundo a segundo debes monitorizar la calidad de tus pensamientos, teniendo claridad sobre qué tipo de pensamientos estás dejando pasar a tu mente, puesto que podríamos decir que la consciencia de ello es el filtro que mejorará la calidad de tus emociones. Ahora imagina el gran efecto que esto tendrá en tu hogar o en tu sitio de trabajo, pues ahora serás capaz de dar mejores momentos, aquellos que te rodean querrán pasar más tiempo contigo por ser una persona con muy buena energía, entre otras; y todo esto sólo haciendo un trabajo consciente con tus emociones, partiendo de lo que estás pensando.

Tras realizar tu proceso de consciencia y gestión emocional, te verás como aquella persona con la que te has encontrado en algún momento y te inspiró confianza. Te puedo garantizar que el beneficio más grande que recibirás al exponerte a este gran cambio es el regalo de la amistad de personas que inundarán tu vida con nuevos proyectos.

Al final, vivir este proceso tal como se describió nos permitirá comprender las siguientes palabras:

“La única prueba verdadera de la vida es el crecimiento. No puede haber duda que el crecimiento en una persona está lleno de emociones nutritivas.”

Wayne Dyer


Querido lector, te agradezco que hayas llegado hasta acá. Espero que puedas nutrirte de las mejores emociones posibles durante el transcurso de tu vida, y que tu crecimiento no esté guiado por la somera supervivencia sino por la libertad. En caso de que tengas preguntas, aportes, opiniones u otros, déjalo en los comentarios. Y si has sentido que esto que has leído te ha aportado valor, entonces te invito a compartirlo con tus amigos para que ellos también puedan beneficiarse. Hasta una próxima publicación.

Ser Insoslayable

Ivan Ortegon

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