Parte Financiera

Si quieres el dinero y a la chica, arriésgate [Reflexión]

Hace algunos meses hicimos un artículo donde comparábamos al dinero con una mujer muy atractiva. Por consiguiente, las cosas que tienes que hacer para conquistar a una chica muy guapa son las mismas que debes utilizar para conquistar el dinero. Ya sabes, cosas como no mostrar necesidad, hablar desde la abundancia, andar con personas que sepan cómo atraer, entre otras.

(Si quieres leer el artículo, haz clic en el siguiente enlace: El dinero es igual que una mujer muy atractiva)

En esta reflexión quiero que toquemos un tema relacionado con ese trato similar que debes tener tanto con el dinero como con las chicas atractivas. Este tema tiene que ver con tener presente que para ganar hay que arriesgarse y estar dispuesto a perder. Porque piénsalo, aunque hagas todas las cosas bien, no existen garantías de que lo vayas a conseguir, por consiguiente entras en un campo de juego no seguro, pero es un terreno prometedor que te puede ofrecer grandes recompensas.

Imagina que, vas para una cita con una chica de calificación 10, el punto de encuentro es en un café-bar muy cómodo y tranquilo. Tú estás bien presentado, impones tu presencia y hueles rico, además tienes un lenguaje no verbal que irradia gran confianza en ti mismo, digna de un macho alfa, sumado a una amplia y acogedora sonrisa de la que cualquiera se fiaría. La ves a ella llegar, luce despampanante, un vestido rojo ceñido al cuerpo que resalta cada curva y deja entrever unas piernas tonificadas hermosas, lo cual la hace ver muy sexy y genera un contraste estupendo con su cara angelical, aunque un poco pueril, que te da una sensación de ternura pícara.

Los dos están sentados, hablando de todo tipo de temas interesantes mientras beben ese cóctel colorido pero delicioso recomendado por un mesero bastante elocuente. Cualquiera a lo lejos puede escuchar las risas que salen continuamente como resultado de una interacción en la que ambos están disfrutando bastante. Empieza a escalar el contacto físico, el cual inició con toquesitos sutiles y va pasando a masajes, caricias, abrazos, e incluso, uno que otro beso.

Ya pasaron dos horas de total confort social, los dos tienen una cara emoji divertido a razón del buen momento. Sin embargo, tienes algo importante que hacer en tu casa, pero no quieres dejar su compañía y empiezas a pensar cómo puedes hacer para que ella vaya contigo.

-La estoy pasando super bien, de verdad -dices mirándola a los ojos, mientras acaricias su pómulo con el respaldo de tu dedo indice- Es una pena que tenga que irme.

-¿En serio? Ay no -dice ella con una cara que deja entrever un poco el descontento porque la situación termine así-, ¿qué tienes que hacer?

-Debo ir a mi casa porque mi perro está solo, y se acerca la hora de la cena. No me lo perdonaría si muere de inanición

-Jajaja no creo que muera. Es más, como lo debes cuidar ha de estar bien gordo.

-Jajaja no como crees, Joe (el nombre de tu perro) está en mejor forma que yo, incluso te lo presentaría, pero me da miedo de que me cambies por él -lo dices haciendo una cara de decepción fingida, mientras tu cara apunta ligeramente al piso. Luego vuelves a mirarla-. Si te lo presento, ¿prometes que no te enamorarás de Joe al punto de querer robártelo?

-Jajaja claro que no -dice ella tapándose la boca mientras rié-. No me lo robaré, lo prometo -lo dice mientras cierra sus ojos y levanta su mano derecha como si estuviera haciendo un juramento solemne-.

Acto seguido, ambos se levantan de la mesa cogidos de la mano, salen del café-bar, y se dirigen hacia tu casa para alimentar a tu querido Joe.

Aunque en este ejemplo todo salió a pedir de boca para ti, también pudiste haber recibido una respuesta en la que ella se rehusara a ir a tu casa por muy cómodo y divertido que estuviera el momento. Hiciste una excelente proposición que ella aceptó, claro que no tenías la garantía de que eso fuese así, o sea, asumiste el riesgo para seguir disfrutando de la compañía mutua que se hacían, pero eras consciente de que ella podía declinar el ofrecimiento y perder el momento mágico que vivían ambos.

Eso nos deja claro de que, si quieres una mujer que valga la pena, debes estar dispuesto a ganarla, lo que a su vez implica estar dispuesto a perderla.

Con el dinero ocurre exactamente igual, lo inviertes en distintos activos, de los cuales no tienes garantía de que habrá un retorno, pero asumes el riesgo porque vale la pena. Además, hay un axioma muy famoso en finanzas que dice que a mayor valor esperado, mayor riesgo, por consiguiente, entre más grande sea la recompensa que desees obtener, más riesgo tendrás que asumir.

Piénsalo de esta forma, si quieres más dinero tendrás que generar fuentes de ingresos tanto pasivos como activos -deseablemente muchísimos ingresos pasivos-, para ello tendrás que poner tu dinero en distintas inversiones -como finca raíz, el mercado bursátil, entre otros- y/o emprender distintos proyectos. Sea cual sea el camino que elijas, o que -preferiblemente- camines por los dos, en ninguno tendrás rentabilidad prometida, lo cual es riesgoso, pero es el riesgo que deberás asumir si es que deseas tener más dinero.

Incluso, el hecho de ser empleado de nómina encierra riesgo en sí mismo, porque no hay salario garantizado, pues la empresa puede pasar por momentos difíciles que hagan que no te puedan pagar o que recorten de personal y estés tu entre los que despidan; o simplemente que la empresa prescinda de tus servicios y te liquide. Obviamente, el riesgo de ser asalariado es muchísimo menor que el de invertir o emprender, y por eso mismo es que las recompensas económicas que puedes esperar de ahí no son las más grandes.

Así pues, para terminar, ¿quieres la chica guapa? Arriésgate. ¿Quieres más dinero? Arriésgate. Obviamente, calcula tus riesgos, planifica, prepárate para cualquier contingencia, y todo lo que haga falta para que asumas el riesgo sin que te afecte en lo más posible.


Querido lector, gracias por haber llegado hasta este punto. Espero que esta reflexión te haya sido de gran ayuda, y que puedas utilizarla para potenciar tu vida social y financiera. En caso de que tengas preguntas, opiniones, aportes, o que quieras contar una historia con el dinero o con una pareja que hayas tenido referente a esta reflexión, deja todo  eso en los comentarios. Y si consideras que esta reflexión puede ayudar a otros, te invito a compartirla en tus redes sociales para que tus contactos puedan beneficiarse tal como tú lo has hecho. Hasta una próxima publicación.

Ser Insoslayable

Jean Pierre B.

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