Parte Espiritual

El liderazgo humilde narcisista es el de mejor desempeño

Cuando se habla de liderazgo y esfuerzo, ser humilde suena a cliché y es tomado como señal de debilidad, o como una forma de pavoneo oculta. Por otro lado, bajo las mismas circunstancias, ser narcisista es tomado como indicador de exceso de confianza y arrogancia.

Además, lo que se suele creer es que la humildad y el narcisismo son dualidades, extremos opuestos uno del otro, o sea, dos caminos y aproximaciones distintas al liderazgo y a la acción, donde eres narcisista o eres humilde. Sin embargo, y contra todo pronóstico, estas no son ni opuestas ni excluyentes, y de eso va este artículo, de entender cómo tu influencia en los demás y tu desempeño son mejores si…

Narcisimo + Humildad = Líder Efectivo

En una presentación de TED de Adam Grant llamada The best teams have this secret weapon (Los mejores equipos tienen esta arma secreta), él nos cuenta sobre cuál fue el verdadero secreto detrás de el gran regreso del equio Heat en la NBA, el cual trataba sobre una perfecta combinación de jugadores, donde algunos eran estrellas y los demás sólo cumplían roles y funciones, pues los equipos que tenían muchas estrellas generaban una batalla de egos interna que mermaba el desempeño del conjunto en general. A continuación la presentación de Grant para que la disfrutes:

Ser narcisista se trata de sentir y creer que eres especial, de confianza en tus talentos y capacidades, por lo cual un líder narcisista es aquel que cree que su desempeño al dirigir e influenciar a otros es especial por ser él quien lo hace. Sin embargo, él tiene un problema principal, en especial cuando se trata de liderazgo, el cual radica en que debido a que irradia tanta confianza, quizá los demás lo tergiversen y piensen que es un creído y/o un arrogante, lo cual genere que pierda admiración y credibilidad.

Por otra parte, la humildad se trata de reconocer que puedes fallar, que no eres perfecto y que otros pueden ser maestros tuyos en dados momentos, por lo cual, un líder humilde es aquel que considera que sus aportes y los aportes del grupo son importantes, porque sin los aportes de todos nunca sería capaz ni suficiente para dirigir. Sin embargo, tiene un problema en cuanto a liderazgo, el cual radica en que su entorno lo pueda percibir como débil o blando en ciertos momentos, generando así pérdidas en la credibilidad.

Si viéramos una comparativa de desempeño entre líderes narcisistas y líderes humildes, los segundos obtienen mejores resultados que los primeros, sin que eso signifique que los primeros obtengan malos resultados. Pero, más sorprendente aún, hay un tipo de liderazgo que supera a los dos anteriores, y ese es el del líder narcisista humilde, o sea, un líder que confía en sus habilidades y talentos, mientras que a la vez, sabe reconocer que no es perfecto ni se las sabe todas.

Sea como persona o como equipo, la combinación del narcisismo y la humildad es la única capaz de sensibilizar lo suficiente para tener consciencia de nuestras limitaciones y errores, como de confiar en nuestras propias fortalezas y reconocer  nuestros triunfos, para de esta forma poder aprovechar las oportunidades y contrarrestar las amenazas durante la ejecución y el liderazgo.

¿Qué hacer ahora?

Todo empieza por la consciencia, ¿eres más tendiente a la humildad o al narcisismo? Claro, no sobra aclarar que tu respuesta no tiene que ser algo políticamente correcto, porque responder que eres más narcisista no tiene connotaciones negativas, al contrario, demuestra una fuerte seguridad.

Si tiendes a ser más humilde que narcisista, debes preguntarte si esa tendencia es dada porque te gusta incluir a todos para que aporten; o es porque sientes inseguridades, incluso en aquellas cosas y momentos que dominas, por consiguiente incluyes a otro por miedo a errar. Si es por miedo, inicia un proceso de auto-conocimiento que te permita generar mayor confianza en ti, pero no olvides nunca tu parte humilde. Y si es por inclusión, sólo debes detectar los momentos donde debes ser más veloz tomando decisiones y tomando acción, para hacerlo así no incluyas a nadie.

Y en caso de ser más tendiente al narcisismo, debes discernir en qué momentos hay un verdadero argumento que soporte tu gran confianza, o en qué momento habla tu ego cegado por efecto de dunning-kruger. Si es por verdadera confianza fundamentada, entonces irradia y contagia a los demás para que todos se llenen de confianza, hazlo por medio de la inclusión. Y en caso de ser por ego cegado, no tengas miedo en reconocer que no te las sabes todas, de hacerlo los demás te respetarán y admirarán aún más, así que incluye a otros y apaláncate con las fortalezas de ellos.

Así que, no temas en ser confiado ni en reconocer que no eres infalible, muéstrate cómo eres y promueve a que los demás hagan lo mismo, de eso se trata un excelente liderazgo.

“…la excelencia no se trata de no se trata de creer que eres el mejor, de hecho, se trata de esforzarse en ser cada vez mejor.”

Adam Grant


Querido lector, gracias por haber llegado a este punto. Espero que tu liderazgo y tu toma de acción sean la combinación perfecta entre reconocer tus errores y limitaciones, e irradiar y contagiar con tu confianza. En caso de que tengas aportes, preguntas u opiniones, déjalas en los comentarios. Y si consideras que esto que has leído puede aportar a que otras personas puedan mejorar su desempeño, entonces sé un humilde narcisista compartiendo este artículo en tus redes sociales. Hasta una próxima publicación.

Ser Insoslayable

Jean Pierre B

contacto@serinsoslayable.com

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