Parte Financiera

Invertir es igual que comprar pescado

Estás en el supermercado empujando el carrito de compras, metiendo allí todo lo que necesitas para tu hogar, ya sabes, cosas como detergente, aceite, vegetales, entre otras. De repente llegas a la zona donde están las carnes, los pescados y demás; quizá en tu lista de compras tengas planeado comprar lomo de cerdo o pechuga de pollo. Sin embargo, te das cuenta de algo especial en el precio del filete de atún, el cual sabes que generalmente cuesta 35.000 COP (12 USD) el kilo, pero ese día hay una oferta y puedes comprar tres kilos por 45.000 COP (15 USD), o sea 15.000 COP (5 USD) por kilo.

¿Qué haces tú? Te olvidas de que ibas por cerdo o por pollo, y compras atún para la comida. Puesto que, sabes que a pesar de ser una oferta, tanto el atún de 12 USD como el atún de 5 USD, son el mismo producto, que sabe igual, se cocina igual, y cuyo precio no influye en su calidad como producto. Por eso, siempre que estás de compras en el supermercado, vives vigilante de cual es la próxima oferta para sacarle provecho, e inclusive, esperas hasta que lleguen las ofertas para comprar ciertos productos. Infortunadamente, no utilizas la misma estrategia para invertir, y eso te podría estar limitando de disfrutar de mejores ganancias.

Entiende las emociones del mercado

El mercado suena a algo muy racional, donde gente muy inteligente participa, y todas las decisiones de compra y venta que suceden allí, vienen precedidas por un análisis laborioso. Lamentablemente, el mercado está muy lejos de esa descripción, de hecho, si tú analizas el gráfico de demanda y oferta de un mercado, de seguro lo que verás es el resultado de las emociones de las personas. Verás como cuando hay euforia, la demanda se dispara, y también verás, como al menor rumor negativo, aparece el miedo y la oferta se vuelve la protagonista.

En definitiva, la mayoría de participantes dentro de ese mercado son movidos por las emociones, y la idea es que tú no seas de ese grupo, sino que seas de la minoría, aquella que entiende las emociones que mueven la masa en general, y tomes tus decisiones guiado por un análisis racional, esperando los momentos más óptimos para comprar aprovechando precios bajos, o vender con precios altos, ambos respecto al valor real de la inversión.

Trata tu inversión de la misma forma en la que tratas el filete de atún

Tu inversión debe ser igual que la compra del atún del ejemplo inicial. Tú sabes el valor que tienen por lo general, y respecto a ese valor sabes que, cuando el precio está por debajo de este, es un momento propicio para comprar o invertir. En cambio, cuando ves que el precio está por encima, sabes que es un momento ideal para vender -en caso que seas poseedor del pescado o de la inversión- o de abstenerte de invertir o comprar.

Esa explicación suena muy lógica, infortunadamente, es más fácil decirla que hacerla. Porque recuerda, la mayoría de participantes en el mercado se mueven guiados por emociones, y librarnos de ese pensamiento de masa es muy complicado. Debido a que, cuando una inversión está en el foco de todo el mundo -lo cual suele coincidir con un momento donde ya se han hecho la mayoría de los beneficios, y queda muy poco o ningún espacio para que siga creciendo-, todos quieren entrar y comprar. Lo mismo pasa cuando aparece el miedo, todos quieren salirse y vender. Al ver estas acciones colectivas, quizá sintamos un impulso instintivo de replicarlas, y es allí donde debes silenciar esos impulsos, aferrándote a la lógica y al análisis concienzudo de la situación.

Si te preguntas si el único error es la mentalidad de masas, de una vez te digo que no, todos los errores a la hora de invertir tienen el común denominador de ser por decisiones no racionales. Por ejemplo, la percepción de auto-prestigio que nos hace entrar en un negocio que no es para nosotros o le queda poco crecimiento, solo para no sentirnos rezagados. Esto no quiere decir que siendo racional, siempre ganarás. Quizá pierdas, pero no es lo mismo tener perdidas siguiendo una estrategia muy bien planificada donde ya tienes contempladas ciertas contingencias, que perder por una decisión irracional impulsada por puras emociones.

En resumen:

  1. Si el activo de la inversión sigue siendo el mismo, sea que su valor esté alto o bajo respecto al valor que tiene normalmente, entonces, hace sentido no comprar cuando esté alto, y esperar a que esté bajo para ello, tal como haces cuando esperas a que haya una oferta de un producto de tu supermercado, como el filete de atún. Compra cuando esté barato, vende o abstente cuando esté caro.
  2. Ten claro que tu inversión debe ser hecha a raíz de una decisión racional. No entres en negocios que no entiendas, ni mucho menos entres solo porque los demás lo están haciendo. Entiende las emociones que predominan en el mercado, y aprovecha la situación. Compra en momento de crisis y recesiones, y vende cuando hayan auges y euforias.

Parte de la información contenida en este artículo, puedes encontrarla en el libro El pequeño libro de la Inversión de Christopher H. Browne.

Querido lector, gracias por haber llegado hasta acá. Espero que de ahora en adelante tus inversiones mejoren de forma exponencial. Déjame saber tu opinión sobre este tema, y comparte este artículo con aquellas personas que sabes que se verían beneficiadas de saber esta información. Hasta una próxima publicación.

Ser Insoslayable

Jean Pierre B.

contacto@serinsoslayable.com

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